leche suprema

El arte de crear la necesidad.

Todos sin excepción queremos creernos dueños de nuestras decisiones de compra.

Reconocer lo contrario sería aceptar que, de algún modo, las estrategias de marketing conocen nuestro comportamiento mejor que nosotros mismos y son capaces de predecirlo.

Y reconocer que perdemos el control de nuestros actos, aunque sea simplemente al decidir qué compramos, nos resulta inadmisible.

Pero, sin embargo, esto es exactamente lo que hacemos.

En esa idea se basan las justificaciones de una parte de la industria alimentaria para vendernos productos insanos:

“Nosotros ponemos el producto en el mercado y es el consumidor el que decide si lo compra o no”, “Los productos permanecen en los lineales porque el público los demanda, si no tuvieran éxito se retirarían”, “El consumidor elige desde su libertad”…

Ya. Pues no.

Si fuera así, no tendría sentido gastarse 4.000 millones de euros en marketing (hablo solo de datos de la industria alimentaria en España, frente a los 30 millones de euros destinados por AECOSAN a la estrategia de prevención de la obesidad, por darle contexto), ni importaría demasiado si el producto lleva etiquetado frontal o no o si se implanta el etiquetado NutriScore.

La publicidad condiciona nuestras elecciones alimentarias: la industria invierte 4.000 millones de euros en marketing.

El doble del gasto sanitario asociado a enfermedades vinculadas con el sobrepeso.

Tampoco se invertirían 1.000 millones de euros en para evitar que el etiquetado del semáforo sea obligatorio.

¿Por qué se hace entonces?

Porque la información que recibe el consumidor es vital para colocar un producto en el mercado. Y la imagen que se crea alrededor de determinados productos, especialmente los que se publicitan como saludables sin serlo, determina su elección.

Ojo, que por lo general toda la información que recibimos a través del etiquetado y de la publicidad es legal e incluye todos los datos que la normativa les exige.

Que sí, que si prestamos atención podemos saberlo (casi) todo de un producto.

Otra cosa es que seamos capaces de interpretarlo.

Tenemos toda la información a nuestro alcance, pero es difícil de interpretar.

Porque hombre, ya que todos nos alimentamos a diario y que, por la estructura social en la que vivimos, dependemos de la industria alimentaria y del supermercado para proveernos de gran parte de nuestros alimentos, no debería ser necesario ser expertos en derecho alimentario, en marketing y publicidad, y en nutrición humana y dietética, para hacer una elección saludable y no condicionada por los reclamos.

Mi campo no es el marketing, eso por delante.

Pero en ese ámbito están los que piensan (pensamos) que la publicidad nos crea necesidades para que tratemos de satisfacerlas (comprando sus productos); y los que argumentan que una necesidad no puede crearse, sino que está en nuestro subconsciente y la publicidad simplemente la “despierta”.

Sea como sea, está bastante claro que la satisfacción de una necesidad (creada o innata) es lo que mueve la decisión de compra.

En alimentación, las necesidades pueden ser diversas: obtener energía (reclamo de la publicidad de alimentos muy calóricos), mantener la línea (alimentos “light”), o prevenir enfermedades (productos con esteroles para bajar el colesterol, enriquecidos en calcio para fortalecer los huesos…).

Todas se resumen en una sola: mantener o mejorar la salud a través de los alimentos.

Un producto que se dirige específicamente a nuestro perfil (de edad, sexo, circunstancias personales…), que parece diseñado pensando en nosotros, que toca nuestros “puntos de dolor” (lo que nos preocupa) y nos da una solución para frenarlo o revertirlo…es una apuesta segura.

Hoy voy a hablar de un alimento concreto, la leche Suprema de Central Lechera Asturiana, pero todo lo anterior es aplicable a la mayoría de los productos que requieren publicidad para venderse.

Esta leche recién lanzada al mercado se promociona como “Una leche que aporta todo lo que necesitas para cuidarte a partir de los 50”.

Veamos el anuncio (en radio es muy similar)

leche suprema video

Haz CLIC para ver el anuncio

¿Cómo consigue que nos interese el producto?

  • Se dirige a un público concreto: personas de más de 50 años. “Pensada para los que ya estamos en los 50”.
  • Toca sus preocupaciones: el efecto del paso del tiempo sobre el rendimiento físico. “Tu hijo te gana por primera vez”.
  • Genera una inquietud…:¿tengo que tener una alimentación específica a partir de los 50 años?, ¿podré mejorar mi condición física con la alimentación?. “Con alto contenido en calcio y proteína para tus huesos y tus músculos”
  • …que crea una necesidad: voy a comprar esta leche diseñada para cubrir mis requerimientos (recién descubiertos).

De manual. Y funciona.

Analicemos si merece la pena que cambies tu leche de siempre por la “Suprema”.

¿Tiene una buena composición nutricional?

Lo que podemos saber por el etiquetado es que estamos ante una leche es que es ultrafiltrada desnatada, con vitamina D,  sin lactosa, sin grasa (puede parecer reiterativo porque ya os ha indicado que es “desnatada”, pero como el Código Alimentario Español permite que la leche desnatada tenga hasta un 1% de materia grasa, con la indicación “sin grasa” nos está diciendo que tiene menos de 0,5% grasa, según lo establecido en el Reglamento 1924/2006).

En esta tabla puedes ver los valores nutricionales y el precio de la leche Suprema y los valores de una leche desnatada con calcio y vitamina D, de la desnatada “sin lactosa”, y de la desnatada normal y corriente.

Todas de la Central Lechera Asturiana.

Valores por 100ml Suprema Desnatada con calcio y vitamina D Desnatada sin lactosa Desnatada convencional
Valor energético (Kcal) 40 41 33 34
Grasas (g) 0,1 0,25 0,1 0,25
de las cuales saturadas (g) 0,1 0,17 0,07 0,25
Hidratos de carbono (g) 4,7 4,7 4,7 4,7
de los cuales azúcares (g) 4,7 4,7 4,7 4,7
Proteínas (g) 5,0 4,9 3,2 3,2
Sal (g) 0,2 0,2 0,1 0,1
Calcio (mg) 160 160 120 120
Vitamina D (μg) 2 1 0,01* 0,01*
Precio/litro 0,99 0,89 0,92 0,79

*Dato obtenidos de la Base de Datos Española de Composición de Alimentos (BEDCA) al no disponer de la información de la CLA.

Según el envase, un vaso de 250ml aporta el 25% de la cantidad diaria recomendada de proteína, el 50% del calcio y el 100% de la vitamina D.

Llama la atención que lancen un producto nuevo con esos reclamos, cuando ya tienen uno muy similar: la desnatada con calcio y vitamina D (el mismo calcio y proteína, y está enriquecida en vitamina D).

Cosas del marketing.

¿Es interesante en base a esta información nutricional?

Veamos nutriente a nutriente.

1-. Proteínas:

Sí, esta leche aporta más proteínas que una leche convencional.

¿Cómo es posible?

No es que le añadan proteínas de otras fuentes, sino que, como se indica en el propio envase, se ha sometido a un proceso de ultrafiltración.

La ultrafiltración consiste (de forma sencilla) en hacer pasar la leche por una membrana con un tamaño de poro que deja pasar el agua, los minerales y la lactosa, pero retiene las proteínas (que son más grandes).

Así se consigue una leche con más proteína.

En este caso, la Suprema nos aporta 5 gramos de proteína por 100ml frente a los 3,2g de las normales. Nada menos que un 56% más.

Vaya, que con un vaso conseguimos 12,5g de proteínas. Sí, sí, lo que dice la etiqueta: el 25% de la ingesta de referencia (50g) que recoge el Reglamento 1169/2011.

Impresionante.

Impresionante, pero ¿necesario?

Bueno, la etiqueta también nos dice “Nutrición extra para ayudar a mantener tu masa ósea y muscular”.

Y eso algo tendrá que ver con el aporte de proteínas y de calcio, ¿no?

Pues sí.

Pero es que la normativa europea permite hacer esas alegaciones a cualquier producto en el que la proteína aporte el 12% del valor energético total y 120mg de calcio por 100g o 100ml de alimento o 60mg de calcio por 100ml en el caso de las bebidas.

Con una regla de tres vemos que la proteína de la leche Suprema aporta el 50% del valor energético (5g proteína x 4kcal/gproteína = 20kcal).

Todo correcto.

Pero esas alegaciones podrían hacerse para cualquier producto que cumpliera con esos requisitos.

Y resulta que la leche normal, corriente y moliente también los cumple:

 3,2gproteína x 4kcal/g proteína = 12,8 kcal.

12,8kcal son el 38% del valor energético de 100ml de leche desnatada.

Bueno, podríamos tener dudas todavía pensando que en cualquier caso nos aporta más proteínas y esto puede ser bueno para nuestra dieta.

Te remito al artículo “¿Tienen riesgo los suplementos proteicos para deportistas?”, en el que explico que en España no hay déficit en la ingesta proteica.

En España no tenemos déficit de proteínas. Un producto enriquecido en este nutriente no está justificado.

Es más, consumimos bastante más proteína de la que se establece en las recomendaciones. No debería preocuparnos en absoluto.

¿Y si tenemos más de 50 años? (recuerda que es la población “diana” a la que va dirigido el anuncio)

Pues tampoco.

Los aportes dietéticos de proteína recomendados para la población española por la FESNAD para hombres y mujeres a partir de los 19 años (y sin límite de edad) son de 0,8g/kg peso corporal/día.

Y tampoco debes preocuparte si sumamos que tienes más de 50 años y que practicas deporte.

Como te he comentado, sobre el consumo extra de proteínas para personas deportistas me explayé aquí.

Bien.

Aceptemos que todo lo que he dicho hasta ahora es verdad y que no es excepcional. Pero ¿podría servir como “suplemento proteico”?

Te doy datos y lo valoras tú mismo:

  • un vaso de 250ml de leche desnatada Suprema te aporta la misma cantidad de proteínas que dos yogures naturales desnatados (con el mismo aporte calórico).
  • un vaso de 250ml de leche desnatada Suprema te aporta la misma cantidad de proteínas que un vaso de leche desnatada con calcio y vitamina D de la misma marca (por 25 céntimos menos).

2-. Calcio:

El nutriente rey de la leche. Sobre la necesidad de tomar lácteos para obtener calcio puedes leer mucho más en mi artículo “Consumir leche, ¿el fin del dilema?”. Y te recomiendo encarecidamente que no te pierdas este texto de Rodrigo Casteleiro para El Comidista.

Con 250ml de cualquier otra leche conseguimos el 50% de los valores de referencia de nutrientes (de acuerdo con los valores que aparecen en el Reglamento 1169/2011, que son los que regulan el etiquetado).

Es decir, en cuanto al calcio, aporta un 33% más que las leches convencionales…de un nutriente para el que no tenemos déficit.

leche suprema huesos

Sobre las supuestas necesidades aumentadas de calcio conforme cumplimos años y la necesidad de ingerir más cantidad (¿es que no tomamos suficiente?), la cosa no es tan sencilla ni de lejos.

Puede leer mucho más en este artículo de Lucía Martínez en Nutrir con Ciencia. Pero te adelanto algo: incrementar la ingesta de calcio para mejorar la salud ósea no tiene justificación. ¿Increíble? Insisto, lee a Lucía.

Nada especial en este sentido, tengas 50 años o tengas 15, vas a conseguir el mismo calcio que con cualquier otra leche.

Otra cosa será si somos capaces de absorberlo. Pero ya estamos hablando del siguiente nutriente.

3-. Vitamina D:

Aquí tenemos a la responsable de que podamos aprovechar el calcio dietético (entre otras importantes funciones).

La mayor parte de nuestros requerimientos de vitamina D pueden cubrirse mediante la exposición solar (Salas-Salvadó, 2014). De hecho, nuestra fuente principal es la síntesis cutánea a partir de la radiación solar, y no los alimentos.

Por eso, las ingestas dietéticas de referencia varían en cada zona geográfica y se establecen en función de la exposición a la radiación solar y de la capacidad que tiene cada tipo de piel para sintetizarla.

Al analizar la leche Suprema, la vitamina D es el nutriente que podría resultar más interesante: según datos de la Encuesta Nacional de Ingesta Dietética ENIDE la población española presenta déficit para la ingestas diarias de referencia establecidas para la población española (5μg/día, que aumentan hasta 7,5 en los mayores de 70 años).

Los datos revelan que en España hay déficit de vitamina D, a pesar de que tenemos más acceso a la radiación solar que en otros países.

Tenemos que tener en cuenta que organismos como la EFSA proponen ingestas adecuadas de 15μg/día, con lo que el porcentaje de población con una ingesta insuficiente sería mayor.

Datos posteriores como los aportados en una revisión sistemática publicada en el British Medical Journal o el documento de consenso “Recomendaciones de Vitamina D para la población general” de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) han encontrado que, efectivamente, tenemos niveles plasmáticos bajos de 25(OH)D (el metabolito de la vitamina D que se puede encontrar en la sangre y que representa el total de vitamina D que obtenemos tanto por la exposición al sol como por la ingesta).

¿Por qué se da esta paradoja en un país conocido por sus horas de sol?

Según la SEEN, se debe al escaso aporte dietético, la protección a la exposición solar en los meses de verano y porque la mayor parte de España está por encima del paralelo 35◦N, donde la posibilidad de sintetizar vitamina D es escasa en invierno y primavera.

Llama la atención que los niveles plasmáticos de 25-hidroxivitamina D (el metabolito que se emplea para medir la cantidad de vitamina D en sangre) en España son iguales o incluso menores que en países del Centro y Norte de Europa.

leche suprema sol

¿Cómo es posible?

Pues por todas las razones mencionadas por la SEEN, más un color de piel por lo general más oscuro que en países situados más al norte (lo que dificulta la síntesis cutánea), más un factor relacionado con la alimentación: la fortificación.

Sigue leyendo.

¿De qué alimentos podemos obtener vitamina D?

La vitamina D no es un micronutriente que abunde en los alimentos.

Se encuentra fundamentalmente del pescado azul (100g de atún nos aportan 25μg), moluscos y crustáceos, huevos y algunos alimentos de origen vegetal como las setas.

Los lácteos no enriquecidos no son una fuente demasiado importante de vitamina D: 100ml de leche normal nos aporta unos 0,01 μg (en la enriquecida llega a los 2,5μg).

Sin embargo, ya podemos encontrar en el mercado numerosos alimentos fortificados, es decir, a los que se les añade vitamina D: fundamentalmente productos lácteos, bebidas vegetales y cereales “de desayuno”. La vitamina D se extrae de otros productos (fundamentalmente de origen vegetal) y se incluye al alimento que nos interese.

En países como EEUU y Suecia es una práctica rutinaria que parece que explica que tengan menos déficit.

Hay pocos alimentos que sean buenas fuentes de vitamina D. Si no se puede tomar el sol en cantidad suficiente, consumir alimentos enriquecidos es una buena opción.

Además, a medida que cumplimos años se va reduciendo nuestra capacidad para sintetizar vitamina D a partir de la exposición solar y también disminuye la absorción intestinal.

Por lo tanto, tomar alimentos enriquecidos que nos aporten un extra de vitamina D, sí tiene justificación.

Es curioso que el anuncio de Suprema insista en el contenido en proteína y calcio y no subraye el alto contenido en vitamina D, cuando es el único nutriente que le da ventajas reales frente a otros productos.

La publicidad de la leche Suprema no recalca especialmente el aporte de vitamina D, cuando es el único nutriente que la diferencia de otros productos de la misma marca. ¡Ay, el marketing!

Es más, el único nutriente que le diferencia de otros productos sorprendentemente parecidos y de la misma marca.

Cosas del marketing. Otra vez.

Pero ingerir un producto como Suprema que suponga el 100% de las ingestas recomendadas (los 5μg que estipula la legislación que regula el etiquetado), no es necesario: no es el único alimento del que obtenemos la vitamina D a lo largo del día.

4-. Sin lactosa:

Este reclamo no se hace sobre los nutrientes que contiene la leche, sino sobre uno que NO contiene.

La leche aporta 4,7g de lactosa por cada 100ml.

Vayamos por partes, ¿tiene sentido que las personas sin problemas para digerir la lactosa tomen “leche sin lactosa”?

No. No tiene ningún fundamento.

El problema de las personas que presentan intolerancia a la lactosa es que, en el intestino delgado, sus enterocitos (las células que recubren las paredes intestinales) no son capaces de fabricar (o fabrican pocas cantidades) de β-galactosidasa (o lactasa), la enzima que “rompe” la molécula de lactosa y la divide en dos monosacáridos: glucosa y galactosa.

La lactosa no se digiere, llega íntegra al intestino grueso, “atrae” agua que pasa de la sangre a la luz intestinal (lo que diluye las heces y produce las típicas diarreas) y se fermenta por las bacterias de la microbiota (produciendo gases).

Eso es todo.

leche suprema intolerancia

No es un compuesto tóxico. No engorda.

Y, aunque es un disacárido (un hidrato de carbono formado por dos monosacáridos, glucosa y galactosa tampoco se considera un azúcar libre, de esos que hay que restringir en la dieta.

 ¿Qué pasa si una persona no tiene problemas de intolerancia?

Pues que producirá suficiente lactasa, esta se romperá en glucosa y galactosa que se absorberá en la pared intestinal para pasar a la sangre. No llega al intestino grueso y no aparecen síntomas. Fin.

¿Se elimina la lactosa en la leche “sin lactosa”?

Pues no.

Aunque hay técnicas distintas para eliminar la lactosa, el procedimiento habitual es añadir a la leche la enzima que los intolerantes no producen.

La enzima rompe la molécula de lactosa y tenemos una leche sin lactosa, pero con la glucosa y la galactosa.

Estos monosacáridos llegan al intestino, los absorbemos y pasan a la sangre. Fin.

Por eso, aunque sea leche sin lactosa, en los valores nutricionales podemos ver que contiene los mismos 4,7g de hidratos de carbono.

Con un diferencia puramente química: en lugar de tener lactosa tiene glucosa y galactosa.

Y otra diferencia a nivel sensorial: un sabor más dulce. Esto hace que algunos consumidores piensen que a la “sin lactosa” se le añaden azúcares.

No es así.

La explicación está en poder edulcorante de los distintos azúcares, es decir, de su “dulzor”.

La lactosa tiene un poder edulcorante muy bajo, mientras que el de la glucosa y la galactosa es superior. Por lo tanto, el sabor de una leche que tiene glucosa y galactosa (en lugar de lactosa), será más dulce.

¿Tiene alguna ventaja la leche “sin lactosa”?

Sí. Una clarísima: que las personas con intolerancia REAL a la lactosa (no autodiagnosticada), pueden tener más oferta en el mercado

Como la mención “sin lactosa” no está legalmente establecida, AECOSAN han elaborado una orientación no vinculante que indica que “sin lactosa” son los productos que contienen menos del 0,01% de lactosa y “bajo contenido en lactosa” aquellos con menos de un 1%.

Esa es la ventaja de esta leche.

¿Puede pasar algo si tomamos productos “sin lactosa” sin ser intolerantes?

Sí, que podemos acabar siéndolo.

La capacidad de producir lactasa es adaptativa: si hay lactosa se produce la enzima, si no hay lactosa se va reduciendo la producción.

Por lo tanto, si dejamos de consumir lactosa reduciremos nuestra capacidad de fabricar la enzima.

Y en cuanto a la salud de nuestro bolsillo: la leche sin lactosa es un 33% más cara que la normal.

En resumen…

La leche Suprema es un intento más de crearnos una necesidad nutricional inexistente para colocar un producto en el mercado.

La misma empresa tiene productos nutricionalmente muy similares, pero más baratos.

No dejes que la publicidad alimentaria decida que te hace falta algo que no está respaldado por la ciencia.

proteina whey portada

Por más proteína que tomes no vas a mejorar tu rendimiento ni aumentar tu masa muscular

Te lo cuento aquí

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Beatriz Robles
Soy consultora de seguridad alimentaria. Trabajo con pequeños hosteleros y manufacturas alimentarias comprometidos con la calidad de su producto. Me ocupo de que la seguridad alimentaria de sus empresas sea más sencilla, práctica y acorde a su visión del negocio.
Para que tengan garantizada la seguridad del alimento que ofrecen y empleen su tiempo en dotar a sus productos de un valor extraordinario que conecte con los gustos y emociones de sus clientes.

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2 comentarios
  1. Leticia Dice:

    Mira que somos tontos eh? Nos dejamos engatusar de una manera facilona, con cambiar un envase ya vamos como borregos. Es cierto que no todos picamos pero yo diría que casi todos lo hemos hecho en algún momento. La industria se puede gastar millones pero no pueden hacer frente a profesionales como tú que se dedican diariamente a desmontar mitos y campañas de márketing de éste tipo, encima de manera altruista, sois muy generosos y de verdad que hacéis una gran labor difundiendo vuestros conocimientos.
    Y dicho ésto visto lo visto de poco sirve el calcio en la salud ósea, yo creo que lo que hay que cuidar es la alimentación en general, y la actividad diaria, durante toda la vida, de poco sirve embutirse a calcio y vit D a partir de los 50 si descuidas el resto. Pero de eso no hay ni publicidad ni márketing, no he visto anuncios de clementinas pero anda que no dan la turra con el turrón!

    Responder
  2. Javier Santos Dice:

    Magnífico Beatriz, magnífico post. Me encantan los lácteos, soy fan del queso, yogures y la leche, pero es cansino que la hayan convertido en un auténtico petardo, por no hablar de lo difícil que es encontrar un yogur normal, de leche entera, natural y sin azúcar. Los hay, sin duda, pero en según que sitios, no los encuentras.
    Y estos anuncios son lo peor de lo peor del marketing, tirando de miedo. Odiosos.
    Gracias por una información tan clara.

    Responder

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