El arte de crear la necesidad.

Todos sin excepción queremos creernos dueños de nuestras decisiones de compra.

Reconocer lo contrario sería aceptar que, de algún modo, las estrategias de marketing conocen nuestro comportamiento mejor que nosotros mismos y son capaces de predecirlo.

Y reconocer que perdemos el control de nuestros actos, aunque sea simplemente al decidir qué compramos, nos resulta inadmisible.

Pero, sin embargo, esto es exactamente lo que hacemos.

En esa idea se basan las justificaciones de una parte de la industria alimentaria para vendernos productos insanos:

“Nosotros ponemos el producto en el mercado y es el consumidor el que decide si lo compra o no”, “Los productos permanecen en los lineales porque el público los demanda, si no tuvieran éxito se retirarían”, “El consumidor elige desde su libertad”…

Ya. Pues no.

Si fuera así, no tendría sentido gastarse 4.000 millones de euros en marketing (hablo solo de datos de la industria alimentaria en España, frente a los 30 millones de euros destinados por AECOSAN a la estrategia de prevención de la obesidad, por darle contexto), ni importaría demasiado si el producto lleva etiquetado frontal o no o si se implanta el etiquetado NutriScore.

La publicidad condiciona nuestras elecciones alimentarias: la industria invierte 4.000 millones de euros en marketing.

El doble del gasto sanitario asociado a enfermedades vinculadas con el sobrepeso.

Tampoco se invertirían 1.000 millones de euros en para evitar que el etiquetado del semáforo sea obligatorio.

¿Por qué se hace entonces?

Porque la información que recibe el consumidor es vital para colocar un producto en el mercado. Y la imagen que se crea alrededor de determinados productos, especialmente los que se publicitan como saludables sin serlo, determina su elección.

Ojo, que por lo general toda la información que recibimos a través del etiquetado y de la publicidad es legal e incluye todos los datos que la normativa les exige.

Que sí, que si prestamos atención podemos saberlo (casi) todo de un producto.

Otra cosa es que seamos capaces de interpretarlo.

Tenemos toda la información a nuestro alcance, pero es difícil de interpretar.

Porque hombre, ya que todos nos alimentamos a diario y que, por la estructura social en la que vivimos, dependemos de la industria alimentaria y del supermercado para proveernos de gran parte de nuestros alimentos, no debería ser necesario ser expertos en derecho alimentario, en marketing y publicidad, y en nutrición humana y dietética, para hacer una elección saludable y no condicionada por los reclamos.

Mi campo no es el marketing, eso por delante.

Pero en ese ámbito están los que piensan (pensamos) que la publicidad nos crea necesidades para que tratemos de satisfacerlas (comprando sus productos); y los que argumentan que una necesidad no puede crearse, sino que está en nuestro subconsciente y la publicidad simplemente la “despierta”.

Sea como sea, está bastante claro que la satisfacción de una necesidad (creada o innata) es lo que mueve la decisión de compra.

En alimentación, las necesidades pueden ser diversas: obtener energía (reclamo de la publicidad de alimentos muy calóricos), mantener la línea (alimentos “light”), o prevenir enfermedades (productos con esteroles para bajar el colesterol, enriquecidos en calcio para fortalecer los huesos…).

Todas se resumen en una sola: mantener o mejorar la salud a través de los alimentos.

Un producto que se dirige específicamente a nuestro perfil (de edad, sexo, circunstancias personales…), que parece diseñado pensando en nosotros, que toca nuestros “puntos de dolor” (lo que nos preocupa) y nos da una solución para frenarlo o revertirlo…es una apuesta segura.

Hoy voy a hablar de un alimento concreto, la leche Suprema de Central Lechera Asturiana, pero todo lo anterior es aplicable a la mayoría de los productos que requieren publicidad para venderse.

Esta leche recién lanzada al mercado se promociona como “Una leche que aporta todo lo que necesitas para cuidarte a partir de los 50”.

Veamos el anuncio (en radio es muy similar)

leche suprema video

Haz CLIC para ver el anuncio

¿Cómo consigue que nos interese el producto?

  • Se dirige a un público concreto: personas de más de 50 años. “Pensada para los que ya estamos en los 50”.
  • Toca sus preocupaciones: el efecto del paso del tiempo sobre el rendimiento físico. “Tu hijo te gana por primera vez”.
  • Genera una inquietud…:¿tengo que tener una alimentación específica a partir de los 50 años?, ¿podré mejorar mi condición física con la alimentación?. “Con alto contenido en calcio y proteína para tus huesos y tus músculos”
  • …que crea una necesidad: voy a comprar esta leche diseñada para cubrir mis requerimientos (recién descubiertos).

De manual. Y funciona.

Analicemos si merece la pena que cambies tu leche de siempre por la “Suprema”.

¿Tiene una buena composición nutricional?

Lo que podemos saber por el etiquetado es que estamos ante una leche es que es ultrafiltrada desnatada, con vitamina D,  sin lactosa, sin grasa (puede parecer reiterativo porque ya os ha indicado que es “desnatada”, pero como el Código Alimentario Español permite que la leche desnatada tenga hasta un 1% de materia grasa, con la indicación “sin grasa” nos está diciendo que tiene menos de 0,5% grasa, según lo establecido en el Reglamento 1924/2006).

En esta tabla puedes ver los valores nutricionales y el precio de la leche Suprema y los valores de una leche desnatada con calcio y vitamina D, de la desnatada “sin lactosa”, y de la desnatada normal y corriente.

Todas de la Central Lechera Asturiana.

Valores por 100ml Suprema Desnatada con calcio y vitamina D Desnatada sin lactosa Desnatada convencional
Valor energético (Kcal) 40 41 33 34
Grasas (g) 0,1 0,25 0,1 0,25
de las cuales saturadas (g) 0,1 0,17 0,07 0,25
Hidratos de carbono (g) 4,7 4,7 4,7 4,7
de los cuales azúcares (g) 4,7 4,7 4,7 4,7
Proteínas (g) 5,0 4,9 3,2 3,2
Sal (g) 0,2 0,2 0,1 0,1
Calcio (mg) 160 160 120 120
Vitamina D (μg) 2 1 0,01* 0,01*
Precio/litro 0,99 0,89 0,92 0,79

*Dato obtenidos de la Base de Datos Española de Composición de Alimentos (BEDCA) al no disponer de la información de la CLA.

Según el envase, un vaso de 250ml aporta el 25% de la cantidad diaria recomendada de proteína, el 50% del calcio y el 100% de la vitamina D.

Llama la atención que lancen un producto nuevo con esos reclamos, cuando ya tienen uno muy similar: la desnatada con calcio y vitamina D (el mismo calcio y proteína, y está enriquecida en vitamina D).

Cosas del marketing.

¿Es interesante en base a esta información nutricional?

Veamos nutriente a nutriente.

1-. Proteínas:

Sí, esta leche aporta más proteínas que una leche convencional.

¿Cómo es posible?

No es que le añadan proteínas de otras fuentes, sino que, como se indica en el propio envase, se ha sometido a un proceso de ultrafiltración.

La ultrafiltración consiste (de forma sencilla) en hacer pasar la leche por una membrana con un tamaño de poro que deja pasar el agua, los minerales y la lactosa, pero retiene las proteínas (que son más grandes).

Así se consigue una leche con más proteína.

En este caso, la Suprema nos aporta 5 gramos de proteína por 100ml frente a los 3,2g de las normales. Nada menos que un 56% más.

Vaya, que con un vaso conseguimos 12,5g de proteínas. Sí, sí, lo que dice la etiqueta: el 25% de la ingesta de referencia (50g) que recoge el Reglamento 1169/2011.

Impresionante.

Impresionante, pero ¿necesario?

Bueno, la etiqueta también nos dice “Nutrición extra para ayudar a mantener tu masa ósea y muscular”.

Y eso algo tendrá que ver con el aporte de proteínas y de calcio, ¿no?

Pues sí.

Pero es que la normativa europea permite hacer esas alegaciones a cualquier producto en el que la proteína aporte el 12% del valor energético total y 120mg de calcio por 100g o 100ml de alimento o 60mg de calcio por 100ml en el caso de las bebidas.

Con una regla de tres vemos que la proteína de la leche Suprema aporta el 50% del valor energético (5g proteína x 4kcal/gproteína = 20kcal).

Todo correcto.

Pero esas alegaciones podrían hacerse para cualquier producto que cumpliera con esos requisitos.

Y resulta que la leche normal, corriente y moliente también los cumple:

 3,2gproteína x 4kcal/g proteína = 12,8 kcal.

12,8kcal son el 38% del valor energético de 100ml de leche desnatada.

Bueno, podríamos tener dudas todavía pensando que en cualquier caso nos aporta más proteínas y esto puede ser bueno para nuestra dieta.

Te remito al artículo “¿Tienen riesgo los suplementos proteicos para deportistas?”, en el que explico que en España no hay déficit en la ingesta proteica.

En España no tenemos déficit de proteínas. Un producto enriquecido en este nutriente no está justificado.

Es más, consumimos bastante más proteína de la que se establece en las recomendaciones. No debería preocuparnos en absoluto.

¿Y si tenemos más de 50 años? (recuerda que es la población “diana” a la que va dirigido el anuncio)

Pues tampoco.

Los aportes dietéticos de proteína recomendados para la población española por la FESNAD para hombres y mujeres a partir de los 19 años (y sin límite de edad) son de 0,8g/kg peso corporal/día.

Y tampoco debes preocuparte si sumamos que tienes más de 50 años y que practicas deporte.

Como te he comentado, sobre el consumo extra de proteínas para personas deportistas me explayé aquí.

Bien.

Aceptemos que todo lo que he dicho hasta ahora es verdad y que no es excepcional. Pero ¿podría servir como “suplemento proteico”?

Te doy datos y lo valoras tú mismo:

  • un vaso de 250ml de leche desnatada Suprema te aporta la misma cantidad de proteínas que dos yogures naturales desnatados (con el mismo aporte calórico).
  • un vaso de 250ml de leche desnatada Suprema te aporta la misma cantidad de proteínas que un vaso de leche desnatada con calcio y vitamina D de la misma marca (por 25 céntimos menos).

2-. Calcio:

El nutriente rey de la leche. Sobre la necesidad de tomar lácteos para obtener calcio puedes leer mucho más en mi artículo “Consumir leche, ¿el fin del dilema?”. Y te recomiendo encarecidamente que no te pierdas este texto de Rodrigo Casteleiro para El Comidista.

Con 250ml de cualquier otra leche conseguimos el 50% de los valores de referencia de nutrientes (de acuerdo con los valores que aparecen en el Reglamento 1169/2011, que son los que regulan el etiquetado).

Es decir, en cuanto al calcio, aporta un 33% más que las leches convencionales…de un nutriente para el que no tenemos déficit.

leche suprema huesos

Sobre las supuestas necesidades aumentadas de calcio conforme cumplimos años y la necesidad de ingerir más cantidad (¿es que no tomamos suficiente?), la cosa no es tan sencilla ni de lejos.

Puede leer mucho más en este artículo de Lucía Martínez en Nutrir con Ciencia. Pero te adelanto algo: incrementar la ingesta de calcio para mejorar la salud ósea no tiene justificación. ¿Increíble? Insisto, lee a Lucía.

Nada especial en este sentido, tengas 50 años o tengas 15, vas a conseguir el mismo calcio que con cualquier otra leche.

Otra cosa será si somos capaces de absorberlo. Pero ya estamos hablando del siguiente nutriente.

3-. Vitamina D:

Aquí tenemos a la responsable de que podamos aprovechar el calcio dietético (entre otras importantes funciones).

La mayor parte de nuestros requerimientos de vitamina D pueden cubrirse mediante la exposición solar (Salas-Salvadó, 2014). De hecho, nuestra fuente principal es la síntesis cutánea a partir de la radiación solar, y no los alimentos.

Por eso, las ingestas dietéticas de referencia varían en cada zona geográfica y se establecen en función de la exposición a la radiación solar y de la capacidad que tiene cada tipo de piel para sintetizarla.

Al analizar la leche Suprema, la vitamina D es el nutriente que podría resultar más interesante: según datos de la Encuesta Nacional de Ingesta Dietética ENIDE la población española presenta déficit para la ingestas diarias de referencia establecidas para la población española (5μg/día, que aumentan hasta 7,5 en los mayores de 70 años).

Los datos revelan que en España hay déficit de vitamina D, a pesar de que tenemos más acceso a la radiación solar que en otros países.

Tenemos que tener en cuenta que organismos como la EFSA proponen ingestas adecuadas de 15μg/día, con lo que el porcentaje de población con una ingesta insuficiente sería mayor.

Datos posteriores como los aportados en una revisión sistemática publicada en el British Medical Journal o el documento de consenso “Recomendaciones de Vitamina D para la población general” de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) han encontrado que, efectivamente, tenemos niveles plasmáticos bajos de 25(OH)D (el metabolito de la vitamina D que se puede encontrar en la sangre y que representa el total de vitamina D que obtenemos tanto por la exposición al sol como por la ingesta).

¿Por qué se da esta paradoja en un país conocido por sus horas de sol?

Según la SEEN, se debe al escaso aporte dietético, la protección a la exposición solar en los meses de verano y porque la mayor parte de España está por encima del paralelo 35◦N, donde la posibilidad de sintetizar vitamina D es escasa en invierno y primavera.

Llama la atención que los niveles plasmáticos de 25-hidroxivitamina D (el metabolito que se emplea para medir la cantidad de vitamina D en sangre) en España son iguales o incluso menores que en países del Centro y Norte de Europa.

leche suprema sol

¿Cómo es posible?

Pues por todas las razones mencionadas por la SEEN, más un color de piel por lo general más oscuro que en países situados más al norte (lo que dificulta la síntesis cutánea), más un factor relacionado con la alimentación: la fortificación.

Sigue leyendo.

¿De qué alimentos podemos obtener vitamina D?

La vitamina D no es un micronutriente que abunde en los alimentos.

Se encuentra fundamentalmente del pescado azul (100g de atún nos aportan 25μg), moluscos y crustáceos, huevos y algunos alimentos de origen vegetal como las setas.

Los lácteos no enriquecidos no son una fuente demasiado importante de vitamina D: 100ml de leche normal nos aporta unos 0,01 μg (en la enriquecida llega a los 2,5μg).

Sin embargo, ya podemos encontrar en el mercado numerosos alimentos fortificados, es decir, a los que se les añade vitamina D: fundamentalmente productos lácteos, bebidas vegetales y cereales “de desayuno”. La vitamina D se extrae de otros productos (fundamentalmente de origen vegetal) y se incluye al alimento que nos interese.

En países como EEUU y Suecia es una práctica rutinaria que parece que explica que tengan menos déficit.

Hay pocos alimentos que sean buenas fuentes de vitamina D. Si no se puede tomar el sol en cantidad suficiente, consumir alimentos enriquecidos es una buena opción.

Además, a medida que cumplimos años se va reduciendo nuestra capacidad para sintetizar vitamina D a partir de la exposición solar y también disminuye la absorción intestinal.

Por lo tanto, tomar alimentos enriquecidos que nos aporten un extra de vitamina D, sí tiene justificación.

Es curioso que el anuncio de Suprema insista en el contenido en proteína y calcio y no subraye el alto contenido en vitamina D, cuando es el único nutriente que le da ventajas reales frente a otros productos.

La publicidad de la leche Suprema no recalca especialmente el aporte de vitamina D, cuando es el único nutriente que la diferencia de otros productos de la misma marca. ¡Ay, el marketing!

Es más, el único nutriente que le diferencia de otros productos sorprendentemente parecidos y de la misma marca.

Cosas del marketing. Otra vez.

Pero ingerir un producto como Suprema que suponga el 100% de las ingestas recomendadas (los 5μg que estipula la legislación que regula el etiquetado), no es necesario: no es el único alimento del que obtenemos la vitamina D a lo largo del día.

4-. Sin lactosa:

Este reclamo no se hace sobre los nutrientes que contiene la leche, sino sobre uno que NO contiene.

La leche aporta 4,7g de lactosa por cada 100ml.

Vayamos por partes, ¿tiene sentido que las personas sin problemas para digerir la lactosa tomen “leche sin lactosa”?

No. No tiene ningún fundamento.

El problema de las personas que presentan intolerancia a la lactosa es que, en el intestino delgado, sus enterocitos (las células que recubren las paredes intestinales) no son capaces de fabricar (o fabrican pocas cantidades) de β-galactosidasa (o lactasa), la enzima que “rompe” la molécula de lactosa y la divide en dos monosacáridos: glucosa y galactosa.

La lactosa no se digiere, llega íntegra al intestino grueso, “atrae” agua que pasa de la sangre a la luz intestinal (lo que diluye las heces y produce las típicas diarreas) y se fermenta por las bacterias de la microbiota (produciendo gases).

Eso es todo.

leche suprema intolerancia

No es un compuesto tóxico. No engorda.

Y, aunque es un disacárido (un hidrato de carbono formado por dos monosacáridos, glucosa y galactosa tampoco se considera un azúcar libre, de esos que hay que restringir en la dieta.

 ¿Qué pasa si una persona no tiene problemas de intolerancia?

Pues que producirá suficiente lactasa, esta se romperá en glucosa y galactosa que se absorberá en la pared intestinal para pasar a la sangre. No llega al intestino grueso y no aparecen síntomas. Fin.

¿Se elimina la lactosa en la leche “sin lactosa”?

Pues no.

Aunque hay técnicas distintas para eliminar la lactosa, el procedimiento habitual es añadir a la leche la enzima que los intolerantes no producen.

La enzima rompe la molécula de lactosa y tenemos una leche sin lactosa, pero con la glucosa y la galactosa.

Estos monosacáridos llegan al intestino, los absorbemos y pasan a la sangre. Fin.

Por eso, aunque sea leche sin lactosa, en los valores nutricionales podemos ver que contiene los mismos 4,7g de hidratos de carbono.

Con un diferencia puramente química: en lugar de tener lactosa tiene glucosa y galactosa.

Y otra diferencia a nivel sensorial: un sabor más dulce. Esto hace que algunos consumidores piensen que a la “sin lactosa” se le añaden azúcares.

No es así.

La explicación está en poder edulcorante de los distintos azúcares, es decir, de su “dulzor”.

La lactosa tiene un poder edulcorante muy bajo, mientras que el de la glucosa y la galactosa es superior. Por lo tanto, el sabor de una leche que tiene glucosa y galactosa (en lugar de lactosa), será más dulce.

¿Tiene alguna ventaja la leche “sin lactosa”?

Sí. Una clarísima: que las personas con intolerancia REAL a la lactosa (no autodiagnosticada), pueden tener más oferta en el mercado

Como la mención “sin lactosa” no está legalmente establecida, AECOSAN han elaborado una orientación no vinculante que indica que “sin lactosa” son los productos que contienen menos del 0,01% de lactosa y “bajo contenido en lactosa” aquellos con menos de un 1%.

Esa es la ventaja de esta leche.

¿Puede pasar algo si tomamos productos “sin lactosa” sin ser intolerantes?

Sí, que podemos acabar siéndolo.

La capacidad de producir lactasa es adaptativa: si hay lactosa se produce la enzima, si no hay lactosa se va reduciendo la producción.

Por lo tanto, si dejamos de consumir lactosa reduciremos nuestra capacidad de fabricar la enzima.

Y en cuanto a la salud de nuestro bolsillo: la leche sin lactosa es un 33% más cara que la normal.

En resumen…

La leche Suprema es un intento más de crearnos una necesidad nutricional inexistente para colocar un producto en el mercado.

La misma empresa tiene productos nutricionalmente muy similares, pero más baratos.

No dejes que la publicidad alimentaria decida que te hace falta algo que no está respaldado por la ciencia.

proteina whey portada

Por más proteína que tomes no vas a mejorar tu rendimiento ni aumentar tu masa muscular

Te lo cuento aquí

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Beatriz Robles
Soy consultora de seguridad alimentaria. Trabajo con pequeños hosteleros y manufacturas alimentarias comprometidos con la calidad de su producto. Me ocupo de que la seguridad alimentaria de sus empresas sea más sencilla, práctica y acorde a su visión del negocio.
Para que tengan garantizada la seguridad del alimento que ofrecen y empleen su tiempo en dotar a sus productos de un valor extraordinario que conecte con los gustos y emociones de sus clientes.

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Una parte de la audiencia critica sus programas sin piedad.

Otros se sienten aludidos y denuncian que la información se presenta de forma sesgada o sensacionalista.

Pero no se puede negar que la primera temporada de “¿Te lo vas a comer?” de Alberto Chicote ha conseguido algo increíble: llevar el debate de la alimentación al prime time.

Y que se hable de ello.

Y que en las Cortes de Castilla y León se pregunten por el estado de las residencias de mayores a raíz del caso extremo que apareció en su programa.

O que el problema de la calidad de la comida hospitalaria (y su repercusión en las tasas de desnutrición hospitalaria) ocupe titulares.

Y que el consumidor se sorprenda. Y se indigne. Y, al menos, que se cuestione prácticas que parecen normales.

Porque, en lo que se refiere a seguridad alimentaria, la población la da por hecho.

Es así.

No nos preocupa que nos puedan intoxicar cuando comemos fuera de casa o que un alimento del supermercado nos produzca una enfermedad, porque la incidencia de estos problemas es pequeña.

Pero el riesgo existe. Se controla porque hay personas encargadas de hacerlo y porque hay normativa que nos protege como consumidores.

Aunque muchos la desconozcan o piensen que el programa de Chicote es sensacionalista y que “está demonizando a los pobres vendedores que solo quieren ganarse la vida”. Porque eso hemos leído en twitter (y no era una opinión solitaria) en comentarios al programa de La Comida en las Fiestas Populares.

Pues resulta que no.

Que está señalando prácticas peligrosas que pueden traer consecuencias graves para los consumidores (desengáñate, una toxoinfección alimentaria puede reducirse a molestos síntomas digestivos como vómitos o diarreas, pero también puede tener efectos neurológicos, hepáticos, renales…a veces con secuelas crónicas).

Y, además, también valora el buen trabajo, mostrando a profesionales que cumplen con toda la normativa.

Mario Sánchez y yo hablamos sobre la seguridad alimentaria de los puestos ambulantes en este artículo de Vitónica, publicado precisamente a propósito de ese reportaje.

Así que, por la parte que me toca, le agradezco que ponga el asunto en primera línea.

Se acaba de emitir el último programa de esta temporada de ¿Te lo vas a comer? y se ha tratado el problema del fraude del pescado.

También me han preguntado por este reportaje en Vitónica, y aquí puedes leer todo el artículo, en el que también participa Daniel de Ursúa.

A continuación te cuento con detalle qué les contesté a esas dudas que, estoy segura, a ti también te han surgido si has visto El fraude del pescado”.

La OCU estima que una de cada tres veces no nos sirven el pescado que hemos pedido. ¿Por qué ocurre esto?

 

Lo primero que hay que señalar es que el problema del pescado de una especie identificado como de otra no es exclusivo de España y tampoco es específico de un canal de venta (en este caso, establecimientos que sirven comida preparada al consumidor final como restaurantes), sino que pasa en otros puntos de la cadena alimentaria.

A este respecto, la Comisión Europea puso en marcha en 2015 un plan coordinado para evaluar la prevalencia de este problema en los distintos canales de distribución (incluidos restaurantes), centrándose en las especies de pescado blanco.

Los resultados arrojaron que un 6% del total de las muestras analizadas no estaban correctamente identificadas, no conformidades que ascendían al 8% en el caso de los establecimientos de restauración. Los pescados más afectados fueron los declarados como lenguado y limanda.

Pero el programa tiene limitaciones:  la propia CE indica que “los resultados solo sirven para hacerse una ideal de la situación del etiquetado incorrecto del pescado blanco en la UE” y, de hecho, el problema podría ser mucho más grave.

El informe de la FAO OVERVIEW OF FOOD FRAUD IN THE FISHERIES SECTOR, publicado este mismo año, recoge diversos estudios con resultados como:

  • Una revisión de los estudios publicados en los que se identifican las especies con métodos genéticos, encontró que el 30% de las muestras no se correspondían con lo declarado; y, en general, las no conformidades afectaban más a restaurantes y establecimientos “para llevar”.
  • En Canadá, el 50% de las muestras analizadas procedentes de restaurantes y tiendas de venta al por menor estaban mal identificadas.
  • En EEUU, investigaciones en distintas zonas y tipos de restaurantes han cuantificado error en la identificación entre el 16,5% y el 47% (dato aplicable específicamente a los restaurantes de sushi).

pescado fraude sushi

  • Sobre la situación en la UE, además de nombrar el Plan de Control de la Comisión Europea, la FAO hace un repaso de numerosos estudios de menor tamaño muestral, en los que se evidencia la situación:

Otros estudios con repercusión mediática han detectado también este problema en Bruselas, donde el 31% de las muestras analizadas resultaron fraudulentas.

También en Madrid: recientemente se publicó una investigación que detectó esta práctica en el 31% de los 53 restaurantes en los que se recogieron muestras.

Con la información que se tiene de Reino Unido e Irlanda del Norte, el problema parece ser menor:  más del 94% de las muestras estarían bien identificadas (y los autores sugieren que esto se debe al compromiso de la industria y el conocimiento de los consumidores debido a la cobertura de los medios de comunicación y a las normas de etiquetado).

Los análisis efectuados por la FSA (Food Standards Agency) en 2017 encontraron un 7% de muestras fraudulentas (aunque solo se analizaron 91, frente a las más de 600 del año anterior).

Para la Comisión Europea hay varias razones por las que el etiquetado no se corresponde con la especie identificada en los análisis:

  • Contaminación cruzada: como los análisis que se realizan identifican las especies en función del material genético encontrado, puede aparecer DNA procedente de otras especies porque no se hayan limpiado bien los equipos de producción. Al manejar distintas especies en las mismas superficies, podrían aparecer DNAs de distintos tipos de pescado.
  • Malas prácticas: identificación poco clara en los almacenes, falta de conocimiento para reconocer las especies o prácticas intencionadamente fraudulentas (es decir, para vender especies más baratas a un precio elevado).

Pero la CE también reconoce que no hay manera de saber cuándo se debe a un engaño intencionado y cuando obedece a otros motivos.

¿Existe alguna normativa que prohíba esta práctica? 

Por supuesto. El Reglamento 1169/2011 obliga a que la información que se facilite al consumidor sea precisa, clara y fácil de comprender y que no inducirá a error, en particular: sobre las características del alimento y, en particular, sobre la naturaleza, identidad, cualidades, composición, cantidad, duración, país de origen o lugar de procedencia, y modo de fabricación o de obtención.

Además, también nos indica que la denominación del alimento (no solo del pescado) será su denominación jurídica. A falta de tal denominación, la denominación del alimento será la habitual, o, en caso de que esta no exista o no se use, se facilitará una denominación descriptiva del alimento. También se puede usar la denominación comercial.

Hay una infracción clara de esta normativa.

En caso de existir, ¿cuáles pueden ser las consecuencias para el local que la lleve a cabo?

En la UE, cada estado es responsable de asegurar que las empresas cumplen con la legislación y son los encargados de sancionar.

Las medidas pueden ser desde hacer un seguimiento del establecimiento, retirar el producto del mercado, exigir la identificación correcta, destrucción del producto, avisos a la empresa y multas.

Esto en caso de que solo estemos hablando de una identificación incorrecta.

pescado fraude restaurante

Porque también es posible que el problema sea más grave y afecte a la seguridad alimentaria: es el caso de los pescados que proceden de zonas contaminadas y acceden al mercado por cauces ilegales o si se comercializan especies tóxicas haciéndolas pasar por especies comestibles.

En estos casos, las sanciones pueden ser administrativas, pero también penales, en función del daño ocasionado.

¿Cómo podemos saber o asegurarnos de si nos están sirviendo el pescado que pedimos? 

Este es el gran problema: para los consumidores es muy difícil (por no decir imposible) saber si estamos comiendo el pescado por el que hemos pagado.

Para la Comisión Europea, una pista puede ser el precio: si es demasiado barato, es probable que nos estén dando gato por liebre.

La FAO también considera que este fraude es difícil de detectar cuando el pescado se nos vende ya preparado en filetes porque no tenemos pistas sobre su morfología (forma, cabeza, cola, aletas…). Sin embargo, la propia FAO también reconoce que hay casos en los que la identificación morfológica tampoco es infalible.

La identificación precisa tiene que hacerse por métodos moleculares que trabajan con el material genético, de hecho, se siguen desarrollando técnicas para mejorar la fiabilidad de los resultados.

La FAO considera necesario establecer una lista unificada de los nombres comunes de los pescados junto con su nomenclatura científica para evitar confusiones.

También una trazabilidad adecuada del producto es una estrategia para hacer más difícil el engaño, pero esto debe efectuarse antes de que el pescado llegue al plato del comensal.

Pensemos que, si en el programa de control de la CE hubo dificultades para determinar algunas especies empleando métodos analíticos en el laboratorio, tratar de identificar si un pescado que se nos sirve despiezado y cocinado es de la especie que nos están vendiendo es misión imposible.

La única herramienta al alcance REAL del consumidor es la información facilitada por el establecimiento.

Pero si tenemos en cuenta que los pescados pueden tener nombres distintos según el lugar en el que nos lo sirvan y que la carta no suele dar información pormenorizada de la especie (¿o has visto algún restaurante que incluya en la carta Solea solea o Pagellus bogaraveo?, pues eso), podemos decir que el consumidor es vulnerable.

Si descubrimos que no es así, ¿dónde podemos reclamar? ¿Cuáles serían los pasos a seguir? 

Como he dicho, la única herramienta al alcance del consumidor es la información facilitada por el establecimiento.

No vamos a poder identificar el cambiazo a menos que el propio establecimiento nos lo diga, o que nos llevemos una muestra para analizar en un laboratorio.

Si en la carta aparece una especie como reclamo, pero en el momento de pedirlo reconocen que es otra, el restaurante nos estaría dando información correcta antes de que se complete la venta. En estas circunstancias se puede optar por pedir la hoja de reclamaciones. Hasta donde yo llego, sería más bien por publicidad engañosa (pero correspondería a un jurista ver cómo se puede enfocar legalmente).

¿Es que no podemos fiarnos de nadie que nos venda pescado?

Por supuesto que hay muchos profesionales que trabajan bien, tienen todos sus registros de trazabilidad, se proveen a su vez de distribuidores responsables…

Pero el problema es complejo, porque la identificación del pescado no es fácil y hay muchos eslabones en la cadena. Con que uno sea débil, afectará a todos los demás.

En ocasiones no hay mala fe, sino que los propios restaurantes o mercados adquieren productos que están mal identificados en puntos más altos de la distribución.

Precisamente por eso, los establecimientos que son responsables y están comprometidos con sus clientes son los primeros afectados por este tipo de prácticas.

Pero otros obtienen un beneficio de ellas engañando a los consumidores.

panga portada

Un pescado que se ha hecho pasar por otros ha sido el panga.

Tiene mala fama y te lo cuento aquí

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Beatriz Robles
Soy consultora de seguridad alimentaria. Trabajo con pequeños hosteleros y manufacturas alimentarias comprometidos con la calidad de su producto. Me ocupo de que la seguridad alimentaria de sus empresas sea más sencilla, práctica y acorde a su visión del negocio.
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Una vez más lo han logrado.

Equipo de Investigación, el programa de La Sexta, ha batido su propio record de audiencias en esta temporada con su reportaje “El Silencio de las Abejas”.

abejas tweet 1

Y he tenido la enorme suerte de poder participar para explicar por qué el etiquetado de la miel es confuso y de dónde es la miel que consumimos en España.

abejas beatriz robles

Haz CLIC para ver el vídeo

De todo ello hablé hace tiempo en los artículos ¿Seguro que lo que estás consumiendo es miel? y Conocer el país de origen de la miel: misión imposible.

Y como hay datos actualizados sobre aspectos muy, muy interesantes (¿sabes que exportamos la mayor parte de la miel que producimos?, ¿y que el precio al que lo hacemos es de casi 4€/kilo, mientras que la importamos a 2€/kilo?), he abierto un hilo en twitter en el que tienes acceso a todas las cifras, y a todos los enlaces.

abejas hilo

Haz CLIC para leer el hilo completo

.

Porque solo con información veraz, transparente y leal, podrás hacer elecciones alimentarias con conocimiento de causa.

miel

¿Sabes que la miel se usa como reclamo en el etiquetado?

Puedes leerlo aquí

Beatriz Robles
Soy consultora de seguridad alimentaria. Trabajo con pequeños hosteleros y manufacturas alimentarias comprometidos con la calidad de su producto. Me ocupo de que la seguridad alimentaria de sus empresas sea más sencilla, práctica y acorde a su visión del negocio.
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Vivimos rápido.

Pretendemos cambiar nuestra vida de un día para otro. Y con ello, la forma de nuestro cuerpo.

Estamos inmersos en un mundo cada vez más competitivo, en el que nos llegan mensajes contradictorios y aspiramos a ideales (intelectuales, profesionales o físicos) prácticamente utópicos.

Pero queremos alcanzarlos. Y lo queremos ya.

No es que deseemos resultados rápidos. Los exigimos.

También con nuestro cuerpo.

Así que no es extraño que las promesas de resultados milagrosos se abran hueco en nuestra mente (pretendidamente) racional.

Que sí, que sabemos que nada es gratis. Pero buscamos el corto plazo, la figura perfecta, los músculos tonificados en unos meses.

Si a cambio tenemos que pagar un precio en el futuro…ya se verá.

Y hay todo un mercado alrededor de esas aspiraciones.

Un sector con una cara lícita, muy adecuada y recomendable desde el punto de vista sanitario y necesaria para lograr resultados (gimnasios, entrenadores personales, dietistas-nutricionistas deportivos…).

Pero también un comercio con un lado oscuro, ilegal y falto de ética, en el que la salud está en juego. Aunque estéticamente no se puede negar que consiguen sus objetivos.

Del Culto al Cuerpo (llevado al extremo) ha tratado el programa TantoXCiento de Discovery Max, presentado por Aimar Bretos.

He colaborado con ellos para comprobar si el etiquetado de los suplementos de proteína whey se corresponde con lo que contienen. Con sorpresas (o no tanto).

En este enlace tienes acceso al programa completo (tienes mi intervención a partir min 11:50).

proteina whey video

Haz CLIC para ver el programa

Pero no te quedes ahí. Porque el asunto tiene tela. Y quiero contártelo.

¿Qué es la proteína whey?

Cuando la leche se somete a un proceso de coagulación (ya sea enzimática -como el queso- o ácida -como el yogur-), se obtienen dos partes bien diferenciadas: el suero, que es la fracción líquida, y el coágulo, la parte semisólida.

La proteína whey es la que se encuentra en la fase líquida de la leche coagulada, compuesta fundamentalmente por beta-lactoglobulina, alfa-lactoalbúmina, albúmina sérica e inmunoglobulinas.

En el mercado se pueden encontrar distintas variedades de proteína whey, cada una de ellas con características particulares:

  1. Concentrada: para la FDA es la sustancia que se obtiene al eliminar las partes no proteínicas del suero de forma que el producto seco contenga al menos un 25% de proteína. Se obtiene por técnicas de separación físicas como precipitación, filtración o diálisis. Sin embargo, a pesar de esa eliminación de sustancias distintas a la proteína, el concentrado aún contiene una parte de grasa y de hidratos de carbono.
  2. Aislada: es un tipo más purificado, en el que la mayor parte de la lactosa y la grasa ha sido eliminada. Se obtiene por microfiltración o por cromatografía de intercambio iónico. La obtenida por el segundo proceso ha sido evaluada recientemente por la EFSA como nuevo alimento

Tanto la concentrada como la aislada pueden presentarse en forma hidrolizada, que a efectos prácticos consiste en que está parcialmente digerida y puede absorberse más fácilmente.

Cuando hablamos de la proteína whey que se emplea en el ámbito deportivo, asumimos que estamos hablando de un complemento alimenticio.

Te cuento brevemente qué es un complemento alimenticio (y qué puedes esperar de ellos).

proteina whey botes

La Directiva 2002/46y su trasposición en el Real Decreto 1487/2009 definen los complementos alimenticios como:

Los productos alimenticios cuyo fin sea complementar la dieta normal y consistentes en fuentes concentradas de nutrientes o de otras sustancias que tengan un efecto nutricional o fisiológico, en forma simple o combinada, comercializados en forma dosificada, es decir cápsulas, pastillas, tabletas, píldoras y otras formas similares, bolsitas de polvos, ampollas de líquido, botellas con cuentagotas y otras formas similares de líquidos y polvos que deben tomarse en pequeñas cantidades unitarias.

Ya te adelanto que el mundo de los complementos nutricionales es complejísimo, y más si hablamos de nutrición deportiva. Merecería varios posts, pero si quieres saber más sobre el tema puedes empezar por este artículo de Juan Revenga.

A efectos de etiquetado y publicidad, los complementos alimenticios se deben regir por las mismas normas que los alimentos (con algunas puntualizaciones). De forma que, para hacer cualquier alegación de propiedad saludable, esta tiene que estar autorizada.

¿Qué nos encontramos cuando vamos al registro de declaraciones saludables de la EFSA?

Pues que la industria ha registrado hasta 21 solicitudes poder incluir varias alegaciones asociadas a la ingesta de proteína whey:

  • Incremento de la saciedad que lleva a reducción de la ingesta energética.
  • Contribución a conseguir o mantener un peso corporal normal.
  • Crecimiento o mantenimiento de la masa muscular.
  • Incremento de la masa magra (sin grasa) cuando se realiza una restricción de ingesta energética o durante los entrenamientos de resistencia.
  • Reducción de la masa grasa cuando se realiza una restricción de ingesta energética o durante los entrenamientos de resistencia.
  • Incremento de la fuerza muscular.
  • Reparación del tejido muscular.
  • Recuperación más rápida de la fatiga muscular tras el ejercicio…

Ninguna de ellas ha sido autorizada porque no se ha establecido una relación causa-efecto entre la ingesta de proteína whey y ninguna de las declaraciones solicitadas.

¿Cómo es posible entonces que los suplementos de proteína whey exhiban alegaciones como “contribuye al crecimiento de la masa muscular” o “contribuye al mantenimiento de la masa muscular”?

Es fácil.

Simplemente incluyen las alegaciones que sí están permitidas para todos los alimentos que sean fuentes de proteínas.

Según el Reglamento 1924/2006, un alimento es considerado legalmente fuente de proteínas si las proteínas aportan como mínimo el 12 % del valor energético del alimento. Es el caso de la proteína whey. Pero también de los pescados, las carnes o las legumbres.

No son alegaciones específicas de la proteína whey, sino aplicables a cualquier alimento que cumpla con las condiciones para considerarse fuente de proteínas.

Pero no voy a quitarle méritos a la proteína whey: es interesante porque contiene todos los aminoácidos esenciales y es fácilmente digerible. Además, contiene una buena cantidad de leucina, un aminoácido ramificado esencial imprescindible en la formación muscular.

Es una buena fuente de proteína, como muchos otros alimentos. ¿Va a aportar algo distinto de lo que pueden aportar los alimentos? No.

¿Cuánta proteína tenemos que ingerir?

Si la proteína whey se emplea como complemento alimenticio en deportistas es porque se espera un efecto positivo, bien en el rendimiento deportivo o en el desarrollo muscular.

Pues tengo que decirte que está en entredicho la creencia de que el consumo de gran cantidad de proteínas pueda tener beneficios en los deportistas.

Pero vamos primero a las recomendaciones para la población general.

Tanto la OMS como la EFSA han establecido una IDR para adultos de 0,83g proteína/kg peso corporal/día, especificando que pueden proceder de proteínas de alta calidad (con la mayoría de aminoácidos esenciales y alta biodisponibilidad) y para “dietas mixtas” (que es un concepto confuso y no definido por la EFSA, pero podría estar refiriéndose a las dietas vegetarianas).

Esto quiere decir que una persona que pese 70kg, debe consumir unos 58g de proteína al día.

Para el Food and Nutrition Board del Institute of Medicine (FNB-IOM) la cantidad es un poco más baja, 0,8g proteína/kg peso corporal/día.

En cambio, las guías nórdicas recomiendan que las proteínas aporten entre el 10-20% de la energía de la dieta.  Para planificar una dieta en la que las proteínas supongan el 15% de la energía, estaríamos hablando de aproximadamente un 1,1g proteína/kg peso corporal/día.

¿Y cuánta proteína ingerimos en España? ¿Alcanzamos las ingestas recomendadas?

Rotundamente sí.

Según los datos de la Encuesta Nacional de Ingesta Dietética (ENIDE), en España los hombres consumen 109g proteína/día y las mujeres 88g proteína/día.

Es decir, que superamos ampliamente las recomendaciones.

Así que cubrir nuestros requerimientos diarios de proteínas no debería preocuparnos demasiado. Otra cosa sería analizar si las obtenemos de las mejores fuentes disponibles, pero eso ya es otro cantar.

Un deportista, ¿debe ingerir más proteína?

Aquí vendría el quid de la cuestión.

¿Los deportistas tienen requerimientos de proteína más altos? ¿Se pueden cubrir con una dieta convencional o hay que hacer modificaciones?

Según la EFSA, no hay datos que indiquen que una ingesta adicional de proteína incremente la masa muscular en diferentes grupos de edad, siempre que estén en balance nitrogenado (es decir, que no tengan déficit proteico), incluyendo a los sujetos que desarrollen ejercicios de fuerza o resistencia.

Para el FNB-IOM, a la vista de la falta de evidencias convincentes de lo contrario, no se sugieren proteínas adicionales para adultos sanos que llevan a cabo ejercicios de resistencia o de fuerza.

La OMS va un paso más allá, para decir que a la vista de la falta de evidencias sobre los efectos beneficiosos (de la ingesta de 3-4 veces las recomendaciones) sobre el rendimiento deportivo o intelectual, puede ser prudente evitar estas altas ingestas.

Las proteínas son el macronutriente más saciante y los suplementos de proteínas podrían conducir a una ingesta subóptima de alimentos ricos en almidón, esenciales tanto para el rendimiento como para la salud a largo plazo; y a un déficit dietético de compuestos alcalinos derivados de la frutas y vegetales, que puedan neutralizar la carga ácida de las proteínas, con consecuencias negativas para los huesos (ojo, que esto se refiere a un efecto la excreción renal, condicionada por el pH, pero no tiene nada que ver con las dietas alcalinas pseudocientíficas que lo curan todo, no equivoquemos términos).

Vaya, que para la OMS el efecto saciante de las proteínas podría hacer que se dejasen de ingerir alimentos fundamentales para la salud. Mal negocio.

proteina whey deporte

¿Y qué dicen específicamente de la suplementación con proteínas para los deportistas?

Ya entramos en el terreno de la suplementación. Y también en este campo hay organismos que se han pronunciado.

Aquí tienes unos cuantos ejemplos:

  1. American Dietetic Association, Dietitians of Canada, y American College of Sports Medicine indican en su documento de posición que las recomendaciones de proteína para atletas de resistencia y de fuerza oscilan entre 1,2-1,7g/kg peso corporal/día. Estas ingestas recomendadas pueden conseguirse mediante la dieta, sin usar suplementos de aminoácidos o proteínas.
  2. En relación con la suplementación en ejercicios de fuerza y resistencia, la iniciativa PEN (Practice Evidence-Based Nutrition) contempla que una ingesta de entre 1,2-2g proteína/kg de peso corporal tiene un efecto pequeño y que a partir de 2g proteína/kg de peso corporal, no hay diferencias en el rendimiento.
  3. La EFSA dice que los requerimientos proteicos de los deportivas se pueden cubrir siguiendo las guías alimentarias puesto que al tener necesidades energéticas superiores habrá también un consumo superior de proteína por peso corporal siempre que se mantenga la proporción de energía aportada por la proteína en la dieta en torno a un 10-12% del valor calórico total. Ni el SCF ni el NDA consideran que determinadas fuentes de proteína o compuestos proteicos puedan tener un efecto beneficioso para los deportistas en relación con la masa muscular o el rendimiento, más allá del que podría esperarse de una dieta con proteínas de alta calidad o una dieta mixta
  4. Dietitians of Canada: la proteína es esencial para construir y mantener el músculo y para la recuperación muscular tras el ejercicio. La ciencia muestra que ingerir proteína poco tiempo después del ejercicio físico intenso (en la fase de recuperación) puede ayudar a formar músculo y reparar el daño muscular. Alimentos nutritivos y ricos en proteínas deberían ser la primera opción, pero en algunos casos los suplementos proteicos pueden ser una forma sencilla y fácil de transportar para cubrir los requerimientos. Los suplementos de proteína no han mostrado ser mejores para sintetizar músculo que los alimentos ricos en proteínas como la carne, pescado, leche, yogur y soja.
  5. The Association of UK Dietitians: la proteína es necesaria para sintetizar y reparar el músculo y juega un papel importante en la respuesta del organismo al ejercicio. Uno de los mitos más extendidos es que ingerir grandes cantidades de proteína se traduce en desarrollar enormes bíceps. Los deportistas de fuerza tienen efectivamente requerimientos superiores de proteína (entre 1,2-1,7g/kg peso corporal/día) que los deportistas de resistencia (entre 1,2-1,4g/kg peso corporal/día), que tienen requerimientos ligeramente superiores a los de la población sedentaria (entre 0,8-1g/kg peso corporal/día). Considerando que se cubran los requerimientos de energía, una dieta saludable aporta suficiente proteína para cubrir esas necesidades aumentadas en los deportistas.

En definitiva, casi todos los organismos coinciden en que los suplementos proteicos no tienen ventajas frente a las proteínas aportadas con una dieta saludable.

proteina whey deportista

¿No habíamos dicho en el punto anterior que los deportistas no necesitan ingestas adicionales de proteínas?, ¿por qué ahora hablamos de cantidades entre 1,2-2g proteína/kg de peso corporal mientras que a la población general se le recomienda entre 0,8-1g/kg peso corporal?

No son conceptos incompatibles. Los deportistas sí van a tener incrementadas sus necesidades de proteínas, pero también las tienen de energía: así que si se cubren los requerimientos energéticos también se aportarán proteínas suficientes.

Una dieta convencional que cubra sus necesidades energéticas también aportará proteínas suficientes para alcanzar los requerimientos.

¿Puede ser peligroso para la salud tomar demasiada proteína?

Como en otros muchos asuntos relacionados con la nutrición, el mensaje oscila entre “Los deportistas tienen que consumir mucha proteína” y “El exceso de proteína puede tener efectos perjudiciales”.

Ya hemos visto qué hay de verdad en el primer mito. Vamos ahora a por el segundo.

La OMS considera que una ingesta de proteína equivalente al doble de la ingesta recomendada, es segura. Pero indica que está claro que hay un límite superior que se puede identificar por náuseas y diarrea característicos del envenenamiento por proteína (rabbit starvation), aunque no se ha identificado un límite superior. Muchos individuos pueden consumir 3-4 veces la ingesta recomendada de proteínas durante periodos largos de tiempo sin mostrar estos síntomas:  no hay evidencias especificas de daños, pero tampoco se ha podido determinar que estas ingestas tan elevadas estén libres de riesgos. Dada la ausencia de evidencia de beneficios relativos al rendimiento deportivo o psíquico, es prudente evitar esas ingestas.

Sin embargo, para la EFSA no se puede indicar una ingesta máxima. Los posibles efectos adversos del consumo de grandes cantidades de proteína son controvertidos. Hay datos sobre efectos adversos agudos cuando las proteínas aportan más del 45% de la energía de la dieta, pero también hay datos de grandes ingestas de proteína de hasta el 35% de la energía de la dieta sin efectos adversos. Se puede concluir que una ingesta del doble de las Ingestas Dietéticas de Referencia (IDR) es segura (…). Se han observado ingestas de 3-4 veces las IDR sin aparentes efectos beneficioso o adversos.

En cuanto al efecto sobre la función renal, que siempre se ha considerado una de las claves para restringir el consumo de proteínas, la OMS sí considera probado que la ingesta de grandes cantidades de proteína en personas con enfermedad renal contribuye al deterioro de la función renal y que la restricción proteica está justificada solo en personas en riesgo de desarrollar fallo renal debido a diabetes, hipertensión o riñón poliquístico.

Pero es una limitación muy específica para grupos de población muy concretos que no justifica la creencia de que pueden producirse efectos renales graves.

A modo de ejemplo reciente: una revisión sistemática y metaanálisis publicada hace  solo 5 días días en el Journal of Nutrition comparó el efecto sobre la función renal de la ingesta elevada de proteínas (igual o superior a 1,5g/kg peso corporal/día o un 20% del VCT) con la ingesta normal o más baja (dietas con al menos un 5% menos de VCT procedente de las proteínas en comparación con las dietas altas en proteínas). Encontró que la ingesta elevada de proteínas no influye negativamente en la función renal -referida al ratio de filtración glomerular- en adultos sanos. (Muchas gracias a María Ballesteros por el artículo)

En este punto hay que hacer un inciso importante, como muy bien subraya Julio Basulto: estamos hablando de población sana. En personas con patologías que puedan suponer riesgo de enfermedad renal, hay que ser prudente con el manejo de estas dietas.

Por otra parte, tampoco hay pruebas concluyentes que permitan asociar el alto consumo de proteínas con enfermedad cardiovascular, descalcificación ósea o hipertensión arterial, y por eso la EFSA no establece cantidades máximas tolerables.

¿Podemos tomar toda la proteína que queramos en una dieta equilibrada? Siempre debemos contemplar la dieta en su conjunto: si una persona consume cantidades de proteína muy elevadas, es probable que desplace la ingesta de grupos de alimentos como las frutas y verduras.

Esto sí le produciría problemas de salud a largo plazo, no producidos por el exceso de proteína sino por el déficit de los nutrientes característicos de otros alimentos.

¿Tiene alguna relación la ingesta excesiva de proteína con el desarrollo de cáncer hepático?

Quiero dedicar un apartado a esta posible relación porque, aunque no creo que sea una preocupación para la población general, fue una de las preguntas que me hicieron en el reportaje (aunque finalmente ese corte no se emitió).

La respuesta ya la di en la entrevista, pero la reitero aquí con más rotundidad: NO. El consumo de altas cantidades de proteína no se relaciona con el desarrollo de cáncer hepático.

Según la Biblioteca Nacional de Medicina de los EEUU, la American Society of Clinical Oncology y la American Cancer Society, los factores de riesgo del cáncer de hígado son:

  • Hepatitis B o C
  • Consumir grandes cantidades de alcohol
  • Tener cirrosis, o cicatrización hepática
  • Tener hemocromatosis, una afección que causa problemas con el almacenamiento de hierro en el cuerpo
  • Obesidad y diabetes
  • Exposición prolongada a aflatoxinas y determinados productos químicos

La Asociación Española Contra el Cáncer estima que entre el 50-80% de los cánceres hepáticos tienen su origen en una cirrosis.

Podríamos seguir buscando en diversas fuentes con el mismo resultado: la ingesta elevada de proteínas no se relaciona con el riesgo de cáncer de hígado.

Pero…la American Cancer Society considera que uno de los factores que podría incrementar el riesgo de cáncer hepático es el consumo prolongado de esteroides anabolizantes. Habría que tenerlo presente si los complementos proteicos pueden estar contaminados con estos compuestos.

Cuidado con la adulteración de los complementos (es más habitual de lo que piensas)

Esta es la realidad: numerosos complementos alimenticios están adulterados con compuestos no declarados en el etiquetado.

Y te preguntarás: ¿por qué?, ¿qué objeto tiene?

Pues la respuesta es simple: hacer que funcionen.

Los complementos alimenticios se adulteran con principios farmacológicos para conseguir el efecto fisiológico buscado por el consumidor (y que no se obtendría solo a partir del compuesto declarado)

Ya hemos visto que los suplementos proteicos no mejoran especialmente el rendimiento deportivo. Y, sin embargo, muchos deportistas, tanto amateurs como profesionales, son fieles consumidores de estos u otros complementos.

Pues bien, una reciente revisión realizada por científicos españoles y publicada en la revista Nutrients analizó la presencia de sustancia dopantes no declaradas en complementos alimenticios utilizados por deportistas.

Los resultados fueron contundentes: entre un 12% y un 58% de los complementos analizados contenían sustancias dopantes prohibidas por la WADA (World Anti-Doping Agency), algunas de ellas eran prohormonas o estimulantes.

Además del evidente perjuicio que puede suponer para un deportista dar positivo en un control antidoping, está el riesgo para su salud: puede estar consumiendo sustancias potencialmente peligrosas sin saberlo.

Y no es exclusivo de los complementos destinados a deportistas. En octubre de este año, JAMA publicó una investigación entre cuyas conclusiones se recoge que, a pesar de las advertencias de la FDA, se siguen encontrando principios activos en complementos alimenticios, especialmente en los destinados a pérdida de peso o incremento de la función sexual. Estos principios farmacológicos pueden causar efectos adversos importantes debido al uso accidental, sobredosificación o interacción con otros medicamentos” (gracias Juan Revenga, por el chivatazo)

Pero no creas que nos caemos ahora del guindo. Es algo que profesionales como José María Puya en su blog Alimentología Cruda o Julio Basulto en su libro “Comer y correr” han venido denunciando en los últimos años.

Es más, también los organismos de referencia en el mundo del deporte han manifestado su preocupación por esta realidad.

proteina whey dopaje

El World Anti-Doping Code de 2015 de la WADA reconoce el riesgo de contaminación de los complementos nutricionales.

El Comité Olímpico Internacional publicó en febrero de 2018 un documento de consenso sobre los suplementos dietéticos en deportistas de alto nivel, en el que expone que “la ingestión involuntaria de sustancias prohibidas por los códigos antidopaje que regulan el deporte de élite es un riesgo conocido derivado de la toma de algunos suplementos”.

En Reino Unido, The Sport and Exercise Nutrition Register, gestionado por la Association of UK Dietitians (BDA) recoge en su documento de posición de 2016 que “la evidencia sugiere que la contaminación de suplementos disponibles en Reino Unido, Europa y EEUU, está entre el 10 y el 25%. Esto es confirmado por la Agencia Anti-Doping de Reino Unido (UKAD), que indican que se considera que aproximadamente el 44% de los positivos en Reino Unido en 2012, se deben a la presencia de sustancias prohibidas en suplementos”.

No ocurre solo con los complementos destinados a deportistas, también con los utilizados para otros usos. En este enlace de AECOSAN puedes acceder a las últimas retiradas de complementos alimenticios en España, con abrumadora mayoría de los destinados a mejorar la función sexual. Contenían ¡oh, sorpresa!, el principio activo de la viagra.

El problema a nivel deportivo es de tal entidad, que han surgido numerosas iniciativas:

La WADA se limita a establecer la lista de sustancias prohibidas, pero no analiza suplementos ni otorga certificaciones.

¿Todas las empresas que comercializan complementos alimenticios para deportistas comenten irregularidades?

No. Por supuesto que no.

Pero los atletas que recurran a este tipo de productos deben saber que el problema es real y que puede suponerles un perjuicio para su carrera profesional y para su salud.

Hay ocasiones, como las expuestas en TantoXCiento, en las que se reduce a un fraude en el etiquetado y el producto contiene menos nutrientes de los que declara.

En otros casos, los efectos adversos pueden ser muy graves porque el producto incluye principios farmacológicos no declarados para conseguir el efecto deseado.

Los deportistas cuentan con herramientas para evitar estos problemas:

  1. Acudir al asesoramiento de dietistas-nutricionistas especializados en nutrición deportiva.
  2. Si se opta por la suplementación, adquirir productos garantizados.
  3. Evitar siempre la compra de complementos alimenticios de procedencia dudosa.

En definitiva, tomar decisiones informadas y no esperar resultados milagrosos. Si se producen, hay gato encerrado.

propiedades-nutricionales-y-saludables

¿Más promesas incumplidas? Alimentos que parecen saludables (y no lo son)

Descúbrelo en este artículo

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Puede parecer una información banal en el maremágnum de datos que nos ofrecen las etiquetas.

Incluso muchos consumidores están convencidos de que ya tienen acceso a esa información.

¿Tú también crees que ya puedes conocer el país de origen de la leche?

Pues no es así. Aunque algunas empresas se hayan esforzado en que creas que dispones de este dato.

Ojo, que algunas marcas sí se preocupan porque recibas buena información y han empezado a incluir voluntariamente dónde se ha ordeñado esa leche. Pero a partir de enero, será obligatorio en España.

¿Cómo afecta esto a la industria? ¿Por qué ha sido una medida polémica?

Lo he explicado en mi artículo para Materia Ciencia de El País.

Vivir del sector primario es una lucha diaria contra los elementos. Algunos como los climatológicos son incontrolables. Pero los normativos, los burocráticos y, sobre todo, los comerciales, sí son modificables. Aunque estén afectados por fuerzas que parecen más ingobernables que la propia meteorología.

Si nos centramos en el caso de la producción lechera, el panorama es desalentador. Un sector afectado por el bajo precio que las grandes empresas imponen a los ganaderos, la política comunitaria con el fin de las cuotas lácteas, la caída del consumo y la utilización de su producto como reclamo en el punto de venta (con venta a pérdidas incluida)..(puedes seguir leyendo aquí).

Sin duda no va a ser la panacea para los ganaderos. Pero sí mejora la transparencia del sector y da a los consumidores más poder a la hora de decidir.

Y las decisiones que mejoran nuestra capacidad de elección son una buena noticia.

pais de origen miel

Con la leche lo tendremos más fácil, pero…¿crees que conoces el país de origen de la miel?

Te lo cuento aquí

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